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diamante mandarin como eligen las hembras a los machos

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resuelto diamante mandarin como eligen las hembras a los machos

Mensaje  zebra finch el Mar Ene 10, 2012 5:29 am




Escoger pareja, -escogerla bien, se entiende-, tiene una gran importancia, ya que de ello depende, en gran medida, el poder transmitir los genes propios a la siguiente generación. Cuando los dos miembros de la pareja cooperan para criar a la prole, es bueno que la pareja sea fuerte, que esté muy capacitada para adquirir recursos, porque de esa forma contribuirá a sacar adelante a la progenie con mayor facilidad. Y si no cooperan ambos o, sencillamente, no hay ninguna forma de cuidado parental, también es importante escoger como pareja a un individuo con “buenos genes”, pues serán esos genes cuyas copias serán transmitidas a la progenie común.

En la mayoría de las especies son las hembras las que realizan la elección. El macho suele ser elegido, aunque no necesariamente haya de ser sujeto pasivo. De hecho, éste ha de esforzarse en ser atractivo, en mostrar que es de buena calidad, que tiene “buenos genes”, y hay diferentes formas de hacer eso. Las aves, por ejemplo, utilizan el trino y en algunos casos recurren al cortejo. Ambos, trino y cortejo, son indicadores adecuados de la calidad de los genes en las aves, como también pueden serlo características tales como aspecto y color del plumaje o ciertos rasgos anatómicos.

Como son las hembras las que eligen, han sido los rasgos externos que ellas han preferido los que han condicionado qué indicadores sexuales exhiben los machos, porque generación tras generación la elección sistemática por parte de las hembras de determinados rasgos masculinos es lo que ha provocado que sean esos rasgos los que se han ido acentuando con el tiempo. Si, por ejemplo, las hembras de una especie prefieren a los machos que tienen el pico más largo y, por esa razón, escogen sistemáticamente a esos machos, los picos de los machos de esa especie serán de generación en generación, cada vez más largos. A ese proceso se le denomina “selección sexual”, y ha resultado ejercer efectos tan o más intensos en la evolución de algunas especies que la selección natural.

Una de las nociones clave en este entramado conceptual es la de que los rasgos externos que prefieren las hembras son indicadores fidedignos de la calidad genética de los machos y, por lo tanto, que existe un vínculo entre la adecuación (el “fitness” darwiniano) y esos indicadores. Y de acuerdo con las predicciones teóricas que se derivan del desarrollo de esa noción, las hembras siempre querrán escoger a los machos de más alta calidad, que se supone que son aquellos cuyos indicadores (morfología externa, características del trino, o calidad del cortejo) así lo expresan.

Sin embargo, resulta que no siempre ocurre eso, ya que las hembras escogen machos de diferentes fenotipos (características que se expresan). Además, según algunos especialistas, es posible que sea la calidad de la hembra una de las características que condiciona su preferencia por unos rasgos masculinos u otros. En el seno de una población hay diferencias fenotípicas entre individuos; como consecuencia de esas diferencias no son iguales las tasas de crecimiento y producción de unos y de otros, así como la cantidad de recursos que destinan al mantenimiento de las funciones corporales o a la reproducción. Y por lo tanto, los individuos de una misma población pueden encontrarse en condiciones fisiológicas muy diferentes, condiciones que tienen su reflejo en los indicadores de calidad que hemos visto (morfología, y características del trino o del cortejo).

Como antes he señalado, es muy posible que el fenotipo de la hembra sea uno de los criterios más importantes a la hora de elegir al macho. Es posible, -por concretar esta idea un poco más-, que las hembras escojan a machos cuyos indicadores den cuenta de una calidad fenotípica similar a la propia. Y esa es una posibilidad que ha tratado de verificar un equipo de investigación mediante un experimento.

Criaron ejemplares de la especie Taeniopygia guttata (diamante mandarín) de diferentes características, lo que consiguieron generando artificialmente nidadas de diferente tamaño: unas eran de 2 o 3 huevos y las otras de 5 o 6. Los pollos nacidos de los huevos pertenecientes a la nidada pequeña eran de mayor calidad que los pertenecientes a la nidada grande, ya que los primeros se encuentran mejor alimentados que los segundos. Además, las diferencias que se producen así, perduran a lo largo del tiempo y se mantienen hasta la madurez.



El experimento confirmó la hipótesis de partida. Ante diferentes posibilidades de elección, solo las hembras de alta calidad escogieron machos de alta calidad. Las de baja calidad los seleccionaron de baja calidad a ellos también. Así pues, el haber sido criados bajo diferentes condiciones tiene consecuencias duraderas en los diamantes mandarines y los criterios de selección del macho por parte de la hembra son unas de esas consecuencias. Por otra parte, sean de alta o baja calidad, las primeras parejas en hacer la puesta fueron las que habían formado pájaros de la misma calidad; y eso ocurrió porque fueron esas parejas las primeras en formarse y cuyas hembras fueron fecundadas antes. Este es un aspecto crítico en la biología de esta especie. Los diamantes mandarines disponen de muy poco tiempo para incubar los huevos y para criar a los pollos, porque el entorno en el que viven es muy seco y muy corta la época de lluvias. Por eso, el periodo durante el que abunda el alimento es muy breve, y ese es el factor que limita la crianza de la nidada. Y es por esa razón por la que es muy importante que los periodos de incubación y de crianza en el nido sean lo más cortos posibles y finalicen cuanto antes.

Supongamos que una hembra de baja calidad no escoge un macho de calidad similar a la de ella y permanece a la espera de uno mejor. De proceder así correría el riesgo de no emparejarse o de hacerlo demasiado tarde, por lo que, en el peor de los casos, no se reproduciría. Por esa razón toma la decisión que más garantías ofrece y escoge al macho de calidad baja.

Las condiciones ambientales del medio en que viven los diamantes mandarines son muy duras en el largo periodo de tiempo que trancurre entre dos estaciones reproductoras. De hecho, la tasa de supervivencia anual de los ejemplares adultos es muy baja, puesto que varía entre un 4% y un 28%. Por esa razón resulta fundamental acertar con la reproducción, pues es muy alto el riesgo de que desaparezca el patrimonio genético del individuo que no acierta.

A la vista de la táctica de emparejamiento de las hembras de Taeniopygia guttata, más de un lector o lectora estará pensando si ese comportamiento es exclusivo de esa especie y especies similares o si, por el contrario, tiene carácter más general y sería también propio, por ejemplo, de la especie humana. Pues bien, según estudios citados por los autores de esta investigación, existe una cierta semejanza entre el comportamiento de T. guttata y el de los seres humanos. Las mujeres poco atractivas, o que tienen de sí mismas una imagen poco atractiva, suelen preferir emparejarse con hombres poco atractivos. Sin embargo, en el caso de los seres humanos no cabría atribuir este comportamiento a las condiciones ambientales, sino a algún otro factor, salvo que se trate de un comportamiento mucho más extendido. Por esa razón, en lo sucesivo es posible que se realicen investigaciones con más especies para comprobar si nos encontramos ante un rasgo muy extendido en el reino animal o si, por el contrario, se limita a las hembras de unas pocas especies entre las que se encuentra la nuestra.

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resuelto Re: diamante mandarin como eligen las hembras a los machos

Mensaje  Pukie y Pekie el Vie Ago 16, 2013 5:47 am

Jijiji, quien se iba a imaginar que las hembras escogen por atractivo Very Happy, yo no sabia...

El experimento confirmó la hipótesis de partida. Ante diferentes posibilidades de elección, solo las hembras de alta calidad escogieron machos de alta calidad. Las de baja calidad los seleccionaron de baja calidad a ellos también.

Razz Quien se iba a imaginar que los pajaritos tenían ese instinto, cada vez me parecen más curiosos estos pajaritos Razz 

 

Pukie y Pekie

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